Los rines tienen la suciedad más difícil del auto: polvo de freno. Qué producto usar según el rin y cómo no dañarlo.
Respuesta rápida
Para limpiar los rines: hazlo primero, antes de lavar la carrocería, con los rines fríos; aplica un limpiador de rines apto para su acabado (pintado, cromado, aluminio pulido), déjalo actuar sin que se seque, agita con cepillos para rines por la cara, los rayos y el interior, y enjuaga a fondo. El polvo de freno pegado sale con un descontaminante de hierro. Los ácidos fuertes dañan muchos acabados.
Esta guía es una parte de cómo lavar el motor del carro, donde están los cuidados para no mojar lo que no se debe.

Si no sabes qué acabado tiene, usa el producto más suave y pruébalo en una zona que no se vea.

El polvo de freno tiene partículas de hierro calientes que se clavan en el barniz del rin. Si no sale con el limpiador, un descontaminante de hierro las disuelve: se pone morado al reaccionar y se enjuaga. Si el rin tiene manchas que no salen con nada, puede ser corrosión del barniz y eso ya es reparación.
Los cepillos, guantes y baldes de rines se usan solo en rines: si pasan a la pintura, llevan el polvo de freno y la arena que la rayan, como se explica en cómo lavar el carro paso a paso. Para el acabado de las llantas, mira brillo para llantas.
La limpieza a fondo de rines, con descontaminante y por dentro, es un adicional que el cliente ve enseguida. El lavado normal limpia la cara; el servicio completo llega a todo el rin. Para ponerle precio sin adivinar, mide cuánto tiempo le toma a tu equipo en varios autos, calcula el producto por auto con la calculadora de costo de insumos y aplica el método de cuánto cobrar por lavar un auto.
En Control Carwash lo creas como servicio adicional con su precio: el lavador lo marca en el ticket, se suma al cobro y entra en su comisión según la regla que configures. En los reportes ves cuántas veces lo vendiste en el mes.
Cada servicio con su precio, en el ticket y en la caja. La comisión del lavador se calcula sola.
Crea tu cuenta gratisPrimero, con los rines fríos, aplicando un limpiador apto para su acabado, agitando con cepillos por la cara, los rayos y el interior, y enjuagando a fondo.
Con un limpiador de rines y, si está pegado, con un descontaminante de hierro, que lo disuelve y se pone morado al reaccionar.
Los ácidos fuertes dañan muchos acabados, sobre todo el aluminio pulido y el barniz. Conviene un limpiador apto para el tipo de rin.
Porque son la parte más sucia: si se lavan al final, salpican la carrocería ya limpia.
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